Diésel sin subsidio: menos contrabando, pero precios de pasajes y alimentos suben
Bolivia logró ahorrar 190 millones de dólares en 19 días, tras la aprobación del Decreto Supremo 5503 que, entre otros temas, elimina el subsidio a los combustibles, y en los últimos días el Gobierno reiteró que no abrogará esta norma por los beneficios que implica para el país.
La meta del gobierno es ahorrar al Estado boliviano unos 3.500 millones de dólares en la gestión 2026, recursos económicos que se iban a destinar a la compra de diésel y gasolina a precios internacionales en el exterior para vender a precios subvencionados en el país.
El Decreto 5503, aprobado el 17 de diciembre de 2025, estableció nuevos precios de referencia: 6.96 bolivianos (un dólar) por litro de gasolina especial, 11 bolivianos (1.58 dólares) para la gasolina premium y 9.80 bolivianos (1.40 dólares) para el diésel.
Los ministros de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, y de Economía y Finanzas, Gabriel Espinoza, señalaron esta semana que la puesta en vigencia de este decreto está logrando dos de sus principales objetivos: garantizar la provisión interna de diésel y gasolina y poner fin al contrabando de combustibles hacia países vecinos.
Medinaceli explicó que la eliminación del subsidio permitió desactivar una red de desvío ilícito de combustibles hacia países vecinos, lo que generaba pérdidas millonarias para el Estado boliviano.
Las autoridades calculan que el contrabando de carburantes generaba entre 2 y 3 millones de dólares diarios en ingresos ilegales y se sustentaba en un sistema de corrupción institucionalizado. Al vender el diésel y la gasolina a precios muy por debajo del valor internacional, Bolivia se convirtió en un mercado atractivo para el desvío hacia otras naciones, especialmente a través de las fronteras con Brasil, Argentina y Perú, reportó el portal Infobae.
Sin embargo, la eliminación del subsidio a los combustibles derivó, de manera inmediata, en la subida de las tarifas del transporte, además del incremento en el precio de los alimentos, ahondando la crisis económica de miles de familias en Bolivia.