Falleció Teresa Torrico, la vendedora más antigua del mercado 25 de Mayo
Ver su silla metálica vacía entremedio de las bolsas de papas era el preludio de que algo grave había sucedido. Ella nunca faltaba a su puesto.
Las últimas veces que la vi la noté cansada y su clásico saludo se había transformado en una mirada cómplice. Me acerqué y pregunté a la persona que la ayudó mucho años cómo estaba la Tere. Falleció hace poco, fue la respuesta que entristeció mi corazón. Sin duda, se la extrañará. ella era un ícono de este mercado cochabambino.
A continuación, como un recuerdo póstumo, publicamos una entrevista anterior a esta vendedora que realizó un trabajo social silencioso para ayudar a personas necesitadas:
“Su puesto de papa y quesillo está justo al centro del mercado 25 de Mayo, como una prueba de que ella es la vendedora más antigua y la que conoce todo lo que ocurre a su alrededor. Teresa Torrico Lazarte, llamada Tere por sus caseras, tiene 85 años (falleció de 90) y según ella, “está en el mercado desde que nació”.
Desde niña le atrajo el arte de vender, por lo que renunció a los estudios. Y no se arrepiente porque, si bien tuvo una vida sacrificada y de mucho esfuerzo, se dedicó a lo que más le gusta. Tere dice que tiene un gran aliado que la mantiene con fuerzas para levantarse todos los días y continuar con su venta. “Dios me ayuda a seguir, porque sabe que ayudo a muchas personas que necesitan un poco de atención”.
Si bien es la vendedora más conocida del mercado, pocos saben de la labor solidaria y humanitaria que realiza en el hospital Viedma, la Radio María y el Asilo San José. Teresa aporta mensualmente a los dos últimos y cada 8 de marzo, día del aniversario del hospital, lleva un desayuno especial para todos los enfermos.
“Tengo una vida artificial, mi corazón funciona con marcapaso. Me han operado en varias oportunidades. Aún así, me mantengo firme hasta que Dios decida que es mi tiempo”, afirma mientras acomoda con cuidado un montón de papa nueva que le llegó esa mañana. A pesar de la edad y de sus múltiples operaciones, Teresa mantiene casi el mismo ritmo de trabajo que hace muchos años; con la única diferencia que ahora descansa unas dos horas después del almuerzo, antes de retornar a su puesto.
“Cada día me levanto a las cuatro de la mañana para ir a La Cancha a comprar la papa y traerla a mi puesto. Tengo personas que me ayudan a acomodar y son mi apoyo”. Teresa se casó con Raúl Sosa y tuvo cinco hijos, Raúl, Teresa, Luis, Nora y Gabriela, quienes estudiaron en buenos colegios y son profesionales.
“Ninguno viene por el mercado, ni mi esposo”, sostiene Teresa Torrico, como mostrando que todavía ella puede sola. Y así fue hasta el final. No abandonó su puesto durante más de 60 años.